Observar.
¿Y si miraras por otra ventanilla?
Desplaza tu mirada.
Desliza entre lo que la empresa cuenta y lo que una persona encuentra.
Un ejemplo visual: el desplazamiento relaciona intención y experiencia.
Un mismo lugar puede contar dos experiencias distintas.
Dar las cosas por sentadas resulta cómodo. Observar abre una posibilidad: darnos cuenta de lo que, por estar demasiado cerca, hemos dejado de ver.
Una empresa comunica en su forma de acoger, responder, presentar un producto y construir una relación. La publicidad es solo una de sus expresiones. Observamos el sistema antes de intervenir en un mensaje concreto.
Ponemos unas junto a otros intenciones y comportamientos, lenguajes internos y percepciones externas. Nuestra mirada busca conexiones e incoherencias: para hacer visibles nuevas direcciones de trabajo, sin poner una nota.
Prueba a cambiar
perspectiva.
Recorre tu sitio web como si fuera tu primera visita. Después entra en tu espacio de trabajo con esa misma mirada. ¿Qué promete el primero? ¿Qué hace vivir el segundo?
Una visión de la comunicación existente y de sus puntos de tensión.