Evolucionar.
¿Cómo reconocerás que algo está cambiando?
Reconoce un cambio.
Haz avanzar el tiempo y elige qué señales te gustaría observar en tu proyecto.
El paisaje cambia. ¿Qué huellas te harán comprender que el trabajo también cambia?
Un proyecto no termina cuando se publica en internet o se imprime. Continúa en las respuestas que recibe, las relaciones que abre y las nuevas preguntas.
Volver a observar forma parte del trabajo. Revisamos las decisiones y lo que producen: comprensión, coherencia, participación y posibilidades de actuar. El cambio necesita señales de respuesta y disposición a ajustar el rumbo.
La espiral del tren cuenta este movimiento. También pasamos cerca de lugares ya vistos, desde otro nivel de comprensión. No hace falta fingir que tenemos un destino definitivo para elegir una dirección.
Prueba a cambiar
perspectiva.
Imagina volver aquí después del proyecto. ¿Qué conversación te gustaría escuchar en tu empresa? ¿Qué comportamiento te gustaría ver distinto?
Criterios compartidos para revisar el recorrido y hacerlo evolucionar.